Chrome desconectó la interfaz sobre la que funcionaron los bloqueadores durante años. AdSilence nunca la usó: trabaja con las reglas que aplica el propio navegador.
Antes una extensión interceptaba cada petición y decidía por su cuenta. Esa interfaz ya no existe en Chrome: lo que se construyó sobre ella ya no bloquea igual. Lo nuevo es que las reglas están en el navegador y él las aplica.
AdSilence nació sobre estas reglas, no se adaptó a ellas después. No arrastra ningún camino antiguo ni perdió funciones en el cambio.
Frente a las extensiones más usadas, AdSilence alcanza la puntuación máxima de fábrica. Cómo lo medimos y cómo repetirlo está en la página de la prueba.