En Twitch la publicidad llega por dos caminos. Uno lo intercepta AdSilence como en cualquier otro sitio. Del otro preferimos explicar cómo funciona antes que prometer algo.
Todo lo que Twitch carga como petición propia —espacios de anuncio junto a la imagen, superposiciones, puntos de medición— está en las listas que AdSilence trae de fábrica.
Twitch inserta parte de la publicidad directamente en el flujo de vídeo. Para el navegador es la misma petición que el propio directo: ya no queda una dirección separada que se pueda bloquear sin llevarse el vídeo por delante.
Porque un bloqueador que promete algo y no lo cumple tras instalarse cuesta más de lo que aporta. Lo que AdSilence hace en Twitch está arriba; lo que no hace, también.