En las redes sociales la publicidad parece una publicación. No llega por una dirección propia, sino que forma parte del mismo contenido, y eso cambia cómo se quita.
Como no tienen petición propia, no se pueden interceptar antes de cargar. AdSilence las reconoce por la estructura de la página y las retira de la vista. Es una diferencia: la carga no se evita, pero después ya no se ven.
La red no mide solo en su casa. En miles de webs ajenas hay puntos de medición del mismo proveedor, y esos sí son peticiones normales. AdSilence las intercepta como cualquier otro rastreador.
La estructura de un feed se rehace con regularidad y las reglas cosméticas deben seguirla. Si alguna vez queda una publicación, la extensión no está rota: la regla es más antigua que la página.